Para el secado de las piezas utilizamos dos métodos diferentes:
En las secadoras vibratorias o de tambor, un granulado calentado —maíz o harina de frutos secos, respetuosos con el medio ambiente — o cubitos de madera absorben la humedad y las impurezas que puedan quedar adheridas.
Todos los granulados están compuestos por materias primas naturales y renovables. El tamaño de los gránulos está optimizado para el proceso de pulido por vibración y está sujeto a nuestro estricto control de calidad. Una ventaja adicional: además del secado, el movimiento relativo entre las piezas y el medio también provoca un repulido de las mismas.
En las secadoras de cinta, las piezas que no son aptas para un secador de granulado se secan suavemente con aire caliente durante su paso por la máquina.



Estaremos encantados de asesorarle personalmente sobre su caso concreto
























